Parece que fue hace siglos cuando escribíamos a finales de 2019 respecto a las incertidumbres y aspectos que iban a conformar el escenario del comercio internacional para el año 2020, ilusos nosotros centrando el artículo en el Brexit sin acuerdo y en las confrontaciones de ámbito geopolítico y comercial existentes entre diversas economías, principalmente entre EE.UU y China.

La pandemia, inimaginable entonces, del COVID-19 ha dejado en un segundo plano, y a mucha distancia, cualquier otro tema. Con todas las economías, en mayor o menor grado, centradas en combatir la pandemia y minimizar el coste en vidas que está teniendo, reforzando al sistema sanitario en esta batalla, es todavía muy temprano para poder cuantificar la magnitud del impacto que va a tener sobre el comercio y los negocios internacionales una vez los países puedan ir volviendo a una cierta normalidad.

Primeros pronósticos

Con una gran incertidumbre sobre cuándo podrá controlarse la pandemia y avanzar en la normalización gradual de la vida social y económica a escala global, se pueden resumir los primeros pronósticos para la economía después del COVID-19:

  • Es más que previsible una recesión económica global en 2020 por la reducción de la actividad económica y el impacto negativo sobre la renta de ciudadanos y empresas, especialmente PYMEs, que va a requerir de importantes medidas de política fiscal expansiva por parte de los gobiernos para mitigar este impacto negativo, facilitando la liquidez y solvencia de las empresas y hogares afectados, y poder restablecer una senda de recuperación lo antes posible.
  • Los países que apliquen estas medidas van a incurrir en importantes déficits presupuestarios, comprensible a corto plazo, pero que les va a obligar a tomar medidas de reorientación presupuestaria a medio y largo plazo. Además, una respuesta no coordinada a escala global puede generar desequilibrios que impacten sobre los tipos de cambio que incidan sobre el comercio internacional.
  • Ante las necesidades de liquidez sobrevenida por la paralización de la actividad pone en una situación de especial vulnerabilidad al tejido de pequeñas y medidas empresas (PYMEs), lo que hace necesario adoptar medidas que les permita sobrevivir a la crisis y recuperar su actividad ordinaria durante la fase posterior de recuperación, que puede dilatarse más tiempo de lo inicialmente previsto.
  • A nivel Unión Europea, a la ausencia de una respuesta coordinada al COVID-19 a nivel sanitario, pues es una materia de competencia nacional, se puede unir las reticencias a un programa común de ayudas fiscales que permita acelerar la recuperación de los principales países impactados, principalmente España e Italia, lo que puede dar pie a un mayor euroescepticismo.
  • Los países emergentes y en desarrollo, con sistemas de sanidad pública en precario o casi inexistentes, van a ser de nuevo los grandes perdedores en esta crisis. Al impacto de la pandemia en vidas, hay que unir el impacto previsiblemente mayor que tendrá en ellos la caída de la actividad económica, la reducción de flujos de comercio internacional e inversión, la caída de precios de materias primas y productos agrícolas ya observable, así como el aumento del desempleo y los niveles de pobreza.

De nuevo, la recuperación en estas economías más frágiles va a depender en gran medida de la movilización de recursos a nivel global de manera coordinada que les asista y facilite volver a su progresión para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible y seguir consolidando su incorporación a los flujos de comercio e inversión internacional.

FDI y cadenas globales de valor

  • La caída de actividad y beneficios esperados por parte de las empresas y la ruptura temporal en las cadenas de producción y suministro a nivel internacional, iniciada en China y extendida ya a toda escala global, ha puesto en revisión los planes de inversión e internacionalización de las grandes multinacionales, principales generadores de los flujos de inversión directa internacional. Las estimaciones preliminares en este sentido sitúan la caída de los flujos de inversión extranjera directa entre el 30% y 40% en 2020-2021 respecto a los anteriores niveles de 2019.
  • Con unos países y áreas geográficas cada vez más integrados, las cadenas globales de valor están viéndose afectadas por la pandemia, inicialmente por China como principal productor de bienes a escala global pero extendiéndose al resto de países productores y mercados de consumo. La crisis ha puesto de manifiesto las debilidades allí donde existe una mayor dependencia de un área geográfica como suministrador único o una escasa diversificación de la demanda.
  • Es evidente que la crisis va a suponer un cambio en el paradigma actual de las cadenas globales de valor y la globalización, si bien las vías pueden ser completamente distintas. Por un lado, puede dar alas a los movimientos proteccionistas y que suponga una menor globalización y libertad de movimientos de personas y bienes, algo no deseable. 
  • Por otro lado, y entendiendo que la pandemia ha sido un evento de escala global donde no hay país inmune, la salida a esta crisis debe ser una mayor coordinación, cooperación e integración entre países para poner los medios para evitar no solo el impacto en vidas y en los sistemas sanitarios sino también el impacto económico a escala global. 
  • En ello creemos que surgirán nuevas oportunidades para empresas y países ante un posible y deseado aumento de la complejidad de las cadenas de suministros y acortándose, adquiriendo importancia localizaciones cercanas de producción (nearshore) para tener una respuesta ágil y rápida, así como nuevos centros de producción offshore no solo concentrados en Asia, donde América Latina y África tiene mucho que aportar.

Se avecinan meses difíciles que van a obligar a las empresas a dedicar todas sus capacidades e ingenio para superar la situación actual, y una vez que se consiga, desde Gedeth somos optimistas en que aprenderemos de lo ocurrido y se podrán aprovechar las oportunidades que surjan de una mayor internacionalización y diversificación para reducir riesgos y que permitan salir fortalecidos y más resilientes de cara al futuro.

Ante un futuro tan inseguro, se aconseja tener un plan de contingencia. Nosotros te proponemos uno: ¿has considerado una diversificación de tus mercados? Cuando no tienes claro cómo va a ser tu mercado nacional, es el momento de fijar la vista en otros. En Gedeth te podemos ayudar, ya que somos expertos en internacionalización. Contacta con nosotros si quieres conocer tus opciones.