Recuperamos el artículo publicado originalmente por nuestra colaboradora Leticia G. de la Rasilla en Womenalia.

FormaciónDesde hace algunos años, sobre todo desde que nos golpeó la crisis, en España se oye hablar mucho de las oportunidades que hay en Latinoamérica. En parte me resulta un dejà vu, una vuelta al pasado. Me trae recuerdos de tantos emigrantes españoles que con gran esfuerzo y dejando su vida atrás, cruzaron el charco soñando con un mundo mejor, sin idea de lo que iban a encontrar.

Por suerte, hoy día la situación es bien distinta. La tecnología nos permite preparar de antemano la llegada a esos países hermanos donde se habla español.

Como el tema es amplísimo, me gustaría empezar abordando un sector, el de formación, y analizando el potencial que tiene el mercado latinoamericano en general, y en particular determinados países de la región, para las empresas españolas. No hay que olvidar que ya hay una amplia oferta educativa que se ha desarrollado en los últimos años, tanto con universidades locales como con grupos internacionales que se han implantado localmente o que tienen presencia con educación online. Pero, desde mi punto de vista, aún hay cabida para mucho más.

Y, ¿por qué? Fundamentalmente por tres razones: la amplitud del mercado, el idioma, y ser España la puerta de acceso a Europa.

 

Amplitud del mercado latinoamericano

Se trata de países con población joven y abundante, y tasas de natalidad altas. Esto contrasta con la “vieja Europa” donde los países se encuentran cada vez con poblaciones más envejecidas, y menos nacimientos. En los últimos datos publicados por el Banco Mundial podéis ver que, de los 588 millones de habitantes totales:

  • 122 millones de personas viven en México por ejemplo, donde, el porcentaje de niños de 0 a 14 años es del 28% de la población total.
  • Colombia, con 48 millones de habitantes tiene el 28% también de 0 a 14.
  • Perú está cerca de los 30 millones de habitantes con un 29% de la población menor de 15 años y solo un 6.5% de habitantes mayores de 65.
  • Ecuador, con 15,7 millones de personas, que tiene 30% de 0 a 14 años y un 7% mas de 65.

Para poder comparar con España, donde el Banco Mundial contabiliza una población total de 46 millones de personas, el porcentaje de población de 0 a 14 es solo del 15%, y el de mayores de 65 es del 18%.

Pero, aparte de este hecho de ser países con mucha población eminentemente joven, lo fundamental es que se trata de países en donde, en los últimos años, se está desarrollando una gran clase social media, cuando antes presentaban una pequeñísima clase alta y media alta y una gran clase baja o media baja.

Esta nueva clase socioeconómica media empieza a poder pagar los estudios. Para estas familias es muy atractivo acceder a una formación o educación más allá de la básica, como la enseñanza primaria en el mejor de los casos. Posiblemente será el primer miembro de la familia en acceder a esta educación media y superior, y están dispuestos a hacer el esfuerzo económico pues esa formación va a tener un retorno positivo tanto en la familia como en ultima instancia en el país.

 

Idioma

El segundo punto positivo que menciono para las empresas de formación españolas es sin duda el idioma, el español es la lengua que compartimos con los países latinoamericanos, excepto en Brasil, donde también existe un enorme interés por aprender español.

Este idioma común permite exportar formación en la misma lengua en la que el producto se está ofreciendo en España y además simplifica mucho las relaciones comerciales y hace aun más atractivo el producto dado su origen español. Ojo, no hay que olvidar las diferencias culturales, el diferente ritmo vital o incluso de lenguaje, que dan para otra entrada…

 

Puerta de acceso a la formación europea

Y el tercer punto es que España es la puerta de acceso a la formación europea. Para muchos jóvenes latinoamericanos, el hecho de estudiar en una escuela o universidad española, o con matriz española, ya sea presencialmente en sus países de origen, sea a través de formación online o bien, los mas afortunados, estudiando en España con intercambios de estudiantes, supone una oportunidad increíble, dado el prestigio que tiene el continente europeo en el ámbito de la formación, con una larga trayectoria de siglos. Sin duda se decantan en primer lugar por escuelas, universidades o academias españolas antes que de otros países europeos.

Por supuesto, estos tres puntos están muy simplificados aquí, y existen otras muchas razones de ámbito más local, pero sin duda las raíces históricas que compartimos aún hacen mella, así que ¿por qué no dar el salto?