Más allá de los BRICs
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Cuando pensamos en la expansión internacional de nuestras empresas, ¿siguen siendo tan importantes los países BRICs? ¿Ha llegado el momento de fijar nuestra mirada en otra parte? ¿O son compatibles estas dos actitudes?

Una de las siglas más pegadizas de la economía internacional en el siglo XXI, BRIC (Brasil, Rusia, India, China), fue acuñada ya hace trece años, en un paper publicado en 2001 por el economista Jim O’Neill de Goldman Sachs. ¿Y qué eran los BRICs durante esa década? Países que vivían una época de crecimiento sin precedentes, de dar un paso al frente en la economía internacional y reclamar el puesto que les corresponde como grandes potencias. Así, y teniendo en cuenta sólo el Producto Interior Bruto, en 2001 sólo China estaba entre los 10 principales países del mundo (el séptimo), mientras que los otros tres se quedaban entre el 12 y el 18; en 2013, los cuatro países BRIC han logrado colocarse entre los 10 países con mayor PIB del mundo (de acuerdo con los datos del FMI).

 

Pero los BRICs ya no son lo que eran

Que todos los BRICs ya se hayan colocado entre las 10 primeras economías del mundo no significa que les falte recorrido, nada más lejos de la realidad; ni tampoco es cierto que se hayan equiparado a los países más desarrollados en todos los aspectos. Pero es evidente que ya forman parte del núcleo central de la economía global, y sus dinámicas ya son muy diferentes a cuando eran países emergentes hace quince años. No parecen capaces de resistir invulnerables al estancamiento que domina a los países ricos, y su contribución al crecimiento global cada vez es más reducida, en beneficio de países menos desarrollados.

Por otro lado, la evolución en quince años a hecho a los BRICs diverger entre sí más y más, y a largo plazo las diferencias no van a hacer sino crecer. Algunos de los motivos apuntados para esta divergencia incluyen: diferentes etapas de desarrollo (con la India sensiblemente por detrás de los otros tres), diferentes riesgos económicos (India y Brasil son importadores netos, mientras que China y Rusia son exportadores), diferentes situaciones políticas y, en el largo plazo, tendencias demográficas opuestas.

 

Se han multiplicado las siglas

Puede sonar frívolo pero, en los países más ricos los BRICs, simplemente, ya no son la última moda. Todas las empresas, hasta las más modestas, conocen ya a los países BRICs y los contemplan como opción prioritaria si se plantean la expansión exterior. Las virtudes de los BRICs ya son conocidas, y descubrir lo conocido no tiene valor. Así que es necesario llamar la atención sobre otros países y otros mercados, y tras el éxito del concepto BRICs se intenta repetir el mismo estilo. Por eso se lanzan al mercado nuevas siglas, una auténtica burbuja de siglas, para ver si alguna arraiga en la memoria colectiva.

Baile de siglas más allá de los BRICs
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Algunas de las siglas propuestas son las siguientes:

  • CIVETS: Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica. Creado en 2009.
  • MIKT: México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía. Creado en 2011 por el autor de BRICs.
  • MINT: México, Indonesia, Nigeria y Turquía.
  • TIMBI: Turquía, India, México, Brasil, Indonesia.
  • The next 11: Bangladesh, Egipto, Indonesia, Irán, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Turquía, Corea del Sur y Vietnam. Creado en 2005.

Quizás el concepto más interesante sea el de EAGLEs (Emerging and Growth Leading Economies), creado por BBVA Research. No es un grupo fijo de países, sino que se revisa anualmente, intentando que la lista refleje estrictamente una serie de criterios, sin las subjetividades asociadas a las otras siglas. En 2014, los EAGLEs son Brasil, China, India, Indonesia, México, Rusia y Turquía. Un concepto interesante que, en mi opinión, podría haber prescindido del marketing fácil de las siglas.

¿Cuál es la conclusión de este baile de letras? Una sería que los consultores somos conformistas y seguimos las modas. Otra conclusión, más seria, es que hay países más allá de los BRICs a los que claramente se debe prestar atención: Turquía, Indonesia y México son los más repetidos, pero también Nigeria, Sudáfrica o Vietnam.

 

Los países desarrollados tampoco son lo que eran

Cuando se habla de países en desarrollo, implícitamente se propone una comparación con los países plenamente desarrollados. Recordemos que el término BRICs se creó en 2001, en medio de la época que se denominó “Gran moderación” (en 2002, el economista Mark Watson acuñó la expresión  para referirse a la época de elevada estabilidad macroeconómica que parecía darse en EEUU desde mediados de los años 80, y Ben Bernanke la popularizó la expresión).

El concepto de los BRICs procede de una época en que los países desarrollados eran sinónimo de estabilidad, seguridad, fiabilidad y crecimiento. La idea reconocía a unos países que estaban en curso de convertirse en atractivos como los países desarrollados. Pero, desde 2008, el riesgo país de economías como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia, Japón o, cómo no, España, se ha incrementado enormemente, mientras que otros países en desarrollo, no sólo BRICs sino, aun más, otros muchos de los citados, no han seguido esa tendencia. El modelo de desarrollo económico de muchos países ricos ha quedado en entredicho: tienen un nivel de desarrollo muy superior, pero lo ven peligrar y dudan sobre qué camino tomar.

Y lo más importante es que los países emergentes cada vez comercian e invierten más entre sí, sin pasar por el intermediario de los países ricos. De la proliferación de tratados de libre comercio, a la masiva inversión china en África, los ejemplos son numerosos.

 

Conclusión

¿Estoy afirmando con todo esto que los BRICs han dejado de ser economías interesantes para la expansión exterior de nuestras empresas, estoy tratando de quitarles importancia? Nada más lejos de mi intención. Creo que esa importancia está ya tan asimilada por la mayoría que señalarla es simplemente redundante: ninguna empresa que se plantee desarrollarse más allá de España estará haciendo un trabajo serio si no tiene en cuenta la posibilidad de los BRICs, y ya lo saben.

Creo que hace diez años, el foco que se puso sobre los BRICs contribuyó a que muchos dejasen de concebir el mundo en términos de países ricos y mercados marginales. Pero también estoy convencido de que ese nuevo concepto, a su vez, debe ser superado, debemos mirar más allá de los BRICs. Hoy en día se producen fenómenos como la deslocalización de fábricas chinas a Camboya o Vietnam por el incremento de los costes laborales en China, al tiempo que países como Etiopía empiezan a entrar en la cadena de valor de famosas firmas occidentales. La economía cada vez es más multipolar, más dispersa y diversa, y eso debería alegrar a todos.

Es hora de asumir que los mercados que hace veinte años parecían descabellados, y hace diez improbables, hoy pueden esconder la mejor oportunidad de toda la vida de tu empresa.