Luisa Cervantes

El nuevo arancel a las aceitunas, ¿qué podemos hacer?

Cuando Wilbur Ross, Secretario de Comercio de EEUU, anunció un arancel preliminar a la aceituna española por competencia desleal, destapó una importante amenaza para un sector formado por miles de agricultores. Las empresas que se dediquen a la exportación de  aceituna negra a Estados Unidos deberán pagar una  tasa adicional entre 2,3% y 7,2%, indica Antonio Mora, Secretario General de la Asociación de exportadores de Aceitunas de Mesa.

Aceituna negra - arancel
Foto de Saramukitza en Pixabay

La mayoría de este sector se encuentra en Andalucía (77% de la producción total, seguida de Extremadura con un 21%), y según el gobierno estadounidense, estos agricultores venden sus productos a precios por debajo de coste, una práctica de dumping posible gracias a las ayudas que reciben por parte de la Unión Europea. La aplicación del arancel puede generar grandes pérdidas millonarias ya que la  exportación de este producto supone 70 millones de euros. Cabe destacar que la aceituna negra es un ingrediente fundamental de las pizzas, y que en EEUU hay productores locales (quienes de hecho denunciaron a las empresas españolas por competencia desleal).

El gran peligro del arancel es la desventaja en la que pone a España frente a terceros países exportadores que no van a sufrirlo, como Egipto, Turquía o Marruecos. España produce el 21% de la aceituna de mesa mundial, mientras que Egipto supone al 17% y Turquía el 16%, y son países con capacidad de abastecimiento al mercado de EEUU.

Ante esta situación, ¿cómo podría actuar el sector español de la aceituna?

 

 

Lo primero, cuantificar las consecuencias

Lo primero que tendría que realizar cada empresa sería estimar el impacto en el margen de beneficios del arancel. Se pueden plantear diversos escenarios entre dos extremos: desde que el vendedor absorbe el nuevo coste en su totalidad y no altera los precios, hasta que el vendedor traslada la subida íntegra a sus clientes. Estos escenarios permiten ver cuál es la pérdida de margen que la empresa puede permitirse. A continuación, será necesario estimar posibles escenarios de bajada de demanda cuando la empresa incrementa sus precios.

Una vez estudiado el impacto económico tendremos que barajar varias posibilidades.

 

Subir el precio

La subida de precio permitiría evitar una pérdida de beneficios, compensando el nuevo arancel. Lo importante es estimar la caída de demanda al encarecer el producto, y para eso es fundamental entender el poder de negociación que tienen vendedor y comprador.

Estados Unidos depende de las aceitunas españolas: somos el proveedor del 50% de sus importaciones. Esto incrementa el poder de negociación de los proveedores, al hacer mucho más difícil que los clientes puedan encontrar proveedores sustitutivos con capacidad de abastecimiento suficiente.

 

Buscar mercados alternativos

España es el principal país exportador de aceitunas de mesa vendiendo al exterior sobre un 65% de su producción total y ocupando una media del 30% a nivel mundial en los últimos 5 años sobre las exportaciones de este producto; aunque el pasado año, el principal destino de exportación fuese precisamente Estados Unidos, la búsqueda de mercados alternativos y diversificación puede ser una política para paliar el aumento del arancel.

Según datos de 2016 podemos observar que aunque el principal destino de exportación, con un 23%, sea EEUU, otros mercados importantes donde promover este producto podrían ser países como Italia (10%), Alemania (8%) o Francia (8%). Brasil es un país que ha triplicado su consumo de aceitunas, y también ha aumentado la importación desde España (aunque su principal proveedor sigue siendo Argentina). El mercado ruso es estable: no se encuentra en fase de crecimiento, pero depende en un 90% del producto español.

España también puede orientar sus exportaciones hacia otros países como México, Australia, Canadá, donde ya es uno de los proveedores más importantes.


Absorber el impacto de los impuestos sin subir precios

Mantener el precio permitiría conservar la demanda o incluso incrementarla, puesto que previsiblemente otras empresas competidoras sí se verán obligadas a subirlo. El impacto en la cuenta de resultados será importante, pero si la empresa se lo puede permitir, garantizaría su supervivencia durante un tiempo. Hay que tener en cuenta que el arancel fijado es provisional, y que en junio se tomará una decisión definitiva tras una inspección in situ de la administración estadounidense. Parte del sector cuenta con que las ayudas europeas, parte de la PAC, serán reconocidas como legales tras la inspección, y el arancel revocado.

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